Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Homenaje a Virginia Imaz Quijera y a esas risas que son buenas para el alma.

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Sono passati alcuni mesi da quando ho avuto la possibilità e la fortuna di conoscere Virginia, ma la forza della sua presenza, lo sguardo carico di mille emozioni e l’amore che ho visto mettere nelle lezioni che ha tenuto in quei giorni non li dimenticherò mai e farò in modo di farli restare, il più a lungo possibile, vivi dentro me.

Era un giorno di metà estate ed ero stata chiamata per farle da interprete. Sono arrivata di mattina presto nell’incantevole atmosfera dell’agriturismo scelto per lo stage Clown emozionale, sede del Teatro del Montevaso. Ho incontrato prima Antonietta, dell’associazione Ridolina, che mi ha accolto con un sorriso pieno di sole (prezioso per l’impegno che mette nel far sorridere i bambini in ospedale) scaldandomi immediatamente e poi Francesca, proprietaria e ideatrice del progetto creativo e davvero originale del Montevaso. Due donne generose e… belle in senso profondo e universale.

Il gruppo di lavoro, semplicemente indimenticabile, fatto di donne e uomini che è stato davvero emozionante incontrare.

Si dice che le donne siano il sesso debole, ma non c’è definizione più sbagliata. Oggi, nel giorno internazionale della donna vorrei rendere omaggio a tutte noi, alle nostre fragilità e al nostro coraggio. Alla forza e alla determinazione che dobbiamo avere (o ritrovare) ogni giorno, come e più degli uomini, per affermarci sul lavoro, per essere figlie, madri, compagne di vita senza tradire mai noi stesse.

Virginia Imaz Quijera è una donna straordinaria capace di affascinare, emozionare e conquistare con la forza della sua sensibilità artistica e umana. Conoscerla è stato un regalo che ho ricevuto qualche mese fa e che mi sembra bello condividere proprio oggi.

  • Di te si legge artista, clown, cantastorie e attrice, tu come ti definiresti?

Son cosas diferentes y todas me gustan, yo me defino cuentera y payasa. Desde el punto de vista artístico me considero sobre todo narradora, me interesa contar algo, contar historias. A menudo lo que hago es elegir el canal, cuento oral, espectáculo de clown, teatro. Busco el canal para contarle al mundo y para contarme el mundo.

  • Da cosa o da chi parte la tua carriera? Le tue origini, la tua infanzia hanno influito sulle doti narratrici e di intrattenimento che oggi ti contraddistinguono?

Fui muy afortunada porque me crié con dos abuelas que eran muy cuenteras, habladoras, cuando contar era una manera de ser gente, de estar en el mundo. Mis padres eran modistas y su trabajo de coser nos permitía estar hablando con ellos. Me he criado mucho en la oralidad, la tele llegó tarde a mi vida y cuando lo hizo el daño ya estaba hecho, yo ya era narradora. Luego estaba el teatro también. Llegué a lo que hago por casualidad, porque un amigo se empeñó durante un verano. Lo hice y me di cuenta de que durante este curso me había reído más que en el último año de vida. Sobre todo ver al los compañeros reír, eran casi todos hombres, sólo habían tres mujeres, me hacía mucho bien. Me sentía enamorada de todo el mundo, entonces me apunté a otro curso de clown aunque seguía pensando que no era lo mio, iba porque me reía mucho y me hacía bien reírme. Pasaron así cinco años hasta que localicé a Bataclown.

  • Chi sono i tuoi maestri?

Me he formado con muchos maestros y maestras de clown, más de 50 probablemente pero también de comedia del arte, de bufones, de voz, de teatro, de danza, de disciplinas muy diferentes. Me he formado con mucha gente y con todo el mundo he ido aprendiendo, pero quienes me han dado la base y la consciencia del tipo de clown que me interesa ha sido la gente de Bataclown que ofrecían y ofrecen cursos a la búsqueda de la propia comicidad, de como reírse de sí. En el primer curso que hice con Bataclown uno de los profesores dijo una frase que resonó mucho en mí: «el payaso es el portavoz de la gente excluida». De la gente que se ha quedado fuera, el payaso es la voz de los sin voz, es quien ve lo que nadie ve.

  • In un’intervista che hai rilasciato qualche anno fa hai sottolineato più volte l’importanza del ridere di se stessi, dell’essere autocritici e nel tuo lavoro di clown, diciamo che è un’attitudine fondamentale, no?

Reírse de uno mismo es terapéutico, ahorra muchas horas de terapia. Para reírse de sí, primero hay que darse cuenta de cuáles son nuestras autoimportancias, es decir, en qué me considero yo importante. Por ejemplo: «no es porque yo lo diga, pero la tortilla de patatas me sale riquísima, todo el mundo lo dice…» o «no, no quiero ser vanidosa pero la gente dice que canto muy bien…». Se trata de ver qué es lo que hago bien o qué dicen que hago bien. A veces viene por lo que tengo, por lo que sé, por lo que soy, por el aspecto que tengo. Bien, una vez que yo entiendo cuál es mi autoimportancia, me la quito. Por ejemplo, en uno de mis espectáculos, Divinas, yo represento a la Virgen María en terapia y todo el público ha venido como a una reunión de alcohólicos anónimos pero de personas divinas anónimas. Todas enfermas de amor, por complacer, por hacer cualquier cosa por amor. En el caso de la Virgen María por una maternidad excesiva. Pude reírme hasta del parto, una experiencia que en mi caso fue traumática, me sentí muy poca cosa, muy inadecuada, donde me creí la mentira de que yo no sabía parir, de que lo médicos que me atendían sabían más que yo. No había parido nunca pero mi cuerpo sabía y cuando parí me di cuenta. El dolor se me quedó dentro, el trauma de esta violencia también, y la única manera de sacarlo, en mi caso, fue hacer juego sobre eso y reírme.

  • Ridere di sé stessi e non degli altri, giusto?

Sí, el humor tiene dirección. Hay veces que te ríes de la gente que te asusta, que tiene más poder que tú, un político, a veces un tirano, un jefe, un maestro que te puede suspender. Nos reímos de lo que nos asusta, de lo que es poderoso, que tiene poder para influir en nuestras vidas. También nos reímos de la gente que consideramos que es inferior, que tiene un estatus más vulnerable que el nuestro. De alguna manera la diversidad nos asusta también porque imaginamos que podríamos llegar a estar en la misma situación. Nos asusta, por ejemplo, una persona borracha o loca. Hay muchos chistes de borrachos, de locos, de putas…pero en realidad nos estamos riendo sintiéndonos superiores y pensando “a mí eso no me pasa”.

  • Il femminismo, altro pilastro della tua vita e della tua carriera immagino…

Soy payasa por tres razones: una porque era gordita de joven. Me gustaba hacer teatro pero me decían: «tú, con este cuerpo no vas a ser nunca una protagonista, no serás nunca Julieta». Han pasado 30 años, yo estoy en 7 espectáculos y soy la protagonista de todos ellos. La payasa te permite ser la protagonista aunque no tengas el cuerpo normativo. Entonces el clown me ayudó a encontrar el foco, a estar en el centro de lo que yo quería contar. Si yo hubiera sido una chica más delgada más bonita seguramente hubiera seguido en la tragedia, hubiera jugado todo el rato que me moría, que tenía amores imposibles. Hubiera disfrutado mucho haciendo llorar al público porque cuando lo hacía me divertía un montón, se me daba bien, pero llegué al clown porque no me aceptaban en los papeles de protagonista. Otra razón que me llevó al clown fue, sin duda, el feminismo. Contacté con ello a través de la educación (yo era maestra) y estaba interesada en la igualdad de oportunidades para niños y para niñas. Me di cuenta de las diferencias en los libros con los que estudiábamos, en las historias que nos contaban, la cantidad de mujeres ausente que había. Todo lo importante lo habían hecho los hombres. Conocí a mujeres que hacían cosas que estaban destinadas solo a los hombres y me di cuenta de que yo con el humor hacía lo mismo, el humor es cosa de hombre. Cuando empecé a hacer cursos para reírme iba aprendiendo pero sin exigencia porque pensaba que no iba a ser payasa, no tenía nada que demostrar. En cambio, hubo un momento que me sedujo mucho ser una de las primeras. Me decía “no conozco mujeres payasas”, en realidad había, pero yo no las conocía (el patriarcato también hace eso: que no conozcas los logros de otra). Empecé y funcionó. Las mujeres se reían mucho conmigo, en el gueto, y me molestaba mucho cuando, por ejemplo, un programador decía que no me iba a contratar porque yo hacía cosas de mujeres. “Si soy una mujer de qué voy a hacer cosas”, pensaba “las mujeres somos gente entonces hago cosas de gente”. A a los compañeros hombres jamás se les pone este tipo de etiqueta. Las personas toman su obra de arte y ya está, o no la toman. Ser feminista y declararlo hace 30 años no era fácil, era una herejía y tenía peaje de coste.

El feminismo me ayudó, me orientó como hizo Bataclown (que es la tercera razón por la que soy payasa). Allí conocí los tres ejes del humor: el humor educa, el humor sana, el humor incluye.

– Da giurata a vincitrice di un premio significativo come l’ Emakunde a la igualdad; che cosa ha rappresentato per te questo successo raggiunto proprio grazie alla tua trayectoria y conciencia feminista?

Emakunde me conoce mucho. Me han contratado muchas veces para propuestas pedagógicas o de sensibilización, he trabajado mucho con ellas y tienen un premio que otorgan una vez al año a una asociación, a una persona o a una entidad que trabaje por la igualdad. Me dieron este reconocimiento hace 3 años por una trayectoria valiente y decidida a lo largo de 30 años de llevar a la escena la conciencia feminista, una mirada conductiva en pro de la oportunidad y de la igualdad. ¡Yo no odio a los hombres! Y no me estoy peleando con ellos, qué se quede claro. Por cierto, hay muchos hombres que ven mis espectáculos y se divierten. Pensar que una mujer feminista está en contra de los hombres es una idea equivocada y muchas veces nos la venden como verdad. Incluso el Dalái Lama dijo: «claro que soy feminista porque el feminismo es aspirar a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres», alguien que no se considere feminista es que se considera a favor de la injusticia y de la desigualdad social.

El Premio Emakunde a la Igualdad fue un importante reconocimiento que llegó en un momento de gran vulnerabilidad personal y supuso un empujón enorme a continuar y a seguir adelante. Me trajo mucho trabajo y tuvo una gran repercusión mediática porque el premio lo entrega el presidente del gobierno vasco, imagina el Lehendakari dándole el premio a una payasa…fue increíble, la verdad. 

  • Ma chi è Virginia al di fuori del suo lavoro?

Me encanta reír fuera de la escena también pero río menos de lo que me gustaría. Tengo que vigilarme mucho porque tengo una fuerte tendencia a la melancolía y ahora mismo más, ya que tuve una época de varios duelos y dolores personales, en la que he perdido a muchas personas queridas. La muerte llena de tristeza, me da miedo, me da rabia pero sobre todo tristeza. Soy payasa, me gusta reír pero también me respeto lo bastante como para aceptar que hay veces que no tengo gana de reírme, que solo quiero llorar o suspirar porque echo de menos a alguien o que hay veces que estoy enfadada. Me acuerdo una vez, con una periodista, estábamos hablando de no sé qué y yo me enfadé tratando el tema de la injusticia en el mundo y ella se asombró que yo me enfadase… claro ¡soy payasa porque también me enfado!

  • Per concludere, raccontaci piani e progetti per il futuro.

Vivir. Seguir viva…valoro mucho la vida. Quiero cuidarme. No sé que hay después, la vida pasa a toda velocidad y mientras dure el recreo intento saborear cada instante, disfrutar de cada encuentro. Quiero seguir actuando, contando, jugando. Quiero seguir creando. Para mí crear es lo que orienta mi cerebro para no enloquecer.

Hay un libro sobre el arte de contar cuentos y otro sobre el arte de clown, los dos están en marcha. El primero espero acabarlo este año. Tengo este deseo sobre todo después de la muerte de mi padre, sentí que no me gustaría morirme sin dejar huella de lo que yo he aprendido. 

Tengo dos proyectos en los que yo intervengo, uno con mi hijo otro sola, sobre el tema de la locura.

El sueño más grande: montar una escuela de clown permanente en País Vasco. Me encantaría. 

Potete seguire tutti i progetti e le iniziative di Virginia attraverso la sua pagina Facebook: Virginia Imaz – Oihulari Klown

Ridolina e le risate che fanno bene all’anima.

Teatro del Montevaso, un panorama e un’atmosfera mozzafiato.